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sábado, 4 de octubre de 2008

Trío Colatlán - Gira por el D.F.: Centro de Tlalpan

Domingo 14 de septiembre de 2008

La ciudad amaneció nublada y yo con una fiebre de 39 y medio. Me sentía fatal, como había podido había librado la semana pero ya no podía más. Sin embargo ese domingo era la última presentación del Trío Colatlán en nuestra ciudad, no podía faltar, sobre todo porque había aceptado ayudarle a Aidee a vender los discos durante la presentación. Así que tome valor, me puse la chamarra que mejor me cubriera y sali a la calle.
Yo había estado en el centro de Tlalpan hacía muchos años, tal vez cuando estaba en la preparatoria, de eso ya llovió. No recordaba lo bonito que era, todas esas casas antiguas con enormes bardas, casas que más que jardínes parecen tener un bosque particular, las entradas de puertas de madera impresionantemente gruesas... incluso me detuve a tomar algunas fotos de entablerados coloniales, me gustó sobre todo la de una casa que le dicen los vecinos "la casa mocha", que no solo tiene un entablerado bastante bonito, sino que tiene un cristo tallado en madera.

Prueba de sonido del Trío Colatlán. Amenazaba la lluvia.


Cuando llegue a la plaza, ya estaba montado el escenario, las sillas y comenzaban a aparecer caras conocidas de otras huapangueadas. Chispeaba a ratos. Los ojos me lloraban y me ardían pero ni modo, cuantas veces podíamos tener a Don Laco en nuestra ciudad, no muchas.
El edificio de gobierno de Tlalpan lucía muy bien arreglado con unas banderas tricolores como estandartes y con una enorme serpiente emplumada que atravesaba el edificio de lado a lado.
Comencé a buscar a Aidee que venía acompañada de los Sensontles de Huauchinango, Puebla. Ya iban rumbo al escenario a realizar las pruebas de sonido. Nos saludamos y mientras todos ellos se dirigían al escenario, Aidee y yo nos instalamos en la mesa donde venderiamos los discos. Sin darnos cuenta al poco rato estabamos rodeados de huapangueros y bailadores.



Gerardo Ayala (decimista y bailador) junto a César Hernández del trío Los Brujos de Huejutla.

En esta ocasión Don Heraclio y Rodolfo estuvieron acompañados por el jovén Omar Aparicio Hernández en la quinta huapanguera, en sustitución de Hugo que se vió obligado a regresar a su hogar la noche anterior por motivos personales.

Además del Trío Colatlán se presentarían en el mismo escenario un poco más tarde: Los Brujos de Huejutla, Los Nahuales (de aquí, del D.F.) y ya los mencionados Sensontles de Huauchinango, Puebla, por lo cual prometía ser una excelente huapangueada.

Aidee Balderas dando una entrevista a un estudiante de servicio social del canal 22 acerca de la presentación de los discos.

Ya con el sonido puesto a tono y los instrumentos afinados, el Trío Colatlán con Don Laco en el violín, Rodolfo en la jarana y voz y Omar en la guitarra quinta (prestado por el Trío Sensontle) comenzaron a tocar un poco antes de las dos de la tarde.

De inmediato la parte frontal del escenario se lleno de bailadores, que alegres zapatearon con cada canción. Don Laco ya animado tras varios días de presentaciones, cantó algunos versos que la gente aplaudió complacida.

Don Laco, Rodolfo y Omar al iniciar la presentación en el Centro de Tlalpán.

Como dato curioso, en esta presentación, Don Laco y Rodolfo tocarón juntos por primera vez el huapango "el caimán" desde que el Trío Colatlán fue conformado. Además de este huapango tocaron una selección de los dos discos que se estaban presentando "Lacostumbre, sones de carnaval" y "Memorias de la Tradición Vol. 2".



Don Heraclio Alvarado en el violín.

Rodolfo González en la jarana y voz.

El jóven Omar Aparicio Hernández en la guitarra quinta y voz.

Ni la amenaza de lluvia ni el viento frío pudo dispersar a los bailadores.

A continuación del Trío Colatlán, subió al escenario el "Trío Sensontle de Huauchinango, Puebla" integrado por Julio Aparicio Hernández en el violín, Omar Aparicio Hdez. (en su segunda ronda) ahora en la jarana y Jesús Aparicio Hdez. en la quinta huapanguera. Estos jóvenes hermanos poblanos continuaron con una excelente selección de huapangos que evito que los bailadores regresaran a sus asientos y continuaran bailando.

Julio, Omar y Jesus, los hermanos Aparicio Hernández del Trío Sensontle.

Mientras el Trío Sensontle estaba en el escenario, Don Laco aprovecho para saludar a algunas personas, descansar y hasta disfrutar de uno de sus cigarros de hoja de tabaco. A pesar de que estaba cansado por tantos días de fiesta se mostró animoso y dispuesto a hablar con todas las personas que se le acercaron.

Aquí Aidee logró captar esta bella imagén de Don Laco tomandose un descanso.

Cuando iba a finalizar el turno de los Sensontles, subieron al escenario los integrantes de los Brujos de Huejutla y Rodolfo para ir armando versos sobre la marcha. El resultado de esta mezcla de musicos fue algo maravilloso, toda una delicia de juegos de palabras.


Julio Aparicio, Rodolfo González, Omar Aparicio y César Hernández juntos en el escenario.

Luego, tocó el turno de los representantes del Distrito Federal en esta fiesta: Los Nahuales, quienes fueron los encargados de cerrar el evento.

Cuando después de más de dos horas de huapango se dió por terminado el evento y nos dirigimos a comer, nadie se esperaba lo que sucedería unos minutos más tarde.

Con mucha hambre todos nos reunimos en la cafetería Txoko que se especializa en comida española, donde disfrutamos de un arroz con frijolitos (moros contra cristianos) y una deliciosa carne de puerco con acelgas, mientras los dueños disfrutaban de una corrida de toros transmitida por televisión. (La Cafetería Txoko esta ubicada en la calle de Guadalupe Victoria, Mercado la Paz Lt. 15 en el Centro de Tlalpan).

Cuando todos terminamos de comer regresamos a la plaza donde habíamos dejado todos los instrumentos y algunas mochilas. Don Laco se encontraba ahí platicando con algunas personas y enseñando algunos sones antiguos con ritmos poco conocidos a los jóvenes de los Sensontles y a los Nahuales.

Don Laco enseñando al jóven Omar Aparicio uno de los sones tradicionales que ya poco se conocen.

Lo que sucedió en ese momento nadie se lo esperaba y termino siendo la mejor parte de toda la jornada. Ahí, abajo de los arcos del palacio de gobierno Don Laco, junto con otros huapangueros comenzaron a tocar y improvisar versos, por lo que la gente que se quedó después del evento, tuvo la oportunidad única de ver lo que sucede fuera de los escenarios cuando los huapangueros celebran y cantan, cuanto todo se vuelve informal y hay espacio para el albur o el enfrentamiento con palabras. Ahí, obstruyendo el paso de las personas, en tríos conformados por miembros de varios grupos, surgieron las piezas más agudas, las palabras más filosas, las improvisaciones con el violín más virtuosas, ahí en ese lugar, siguió la huapangueada.


Don Laco con los miembros del Trío Nahuales. Seguía la huapangueada.

Pronto, además de los músicos, la gente que pasaba por el lugar o aquellos que se habían quedado después de terminado el evento se fueron acercando intrigados por la música que no dejaba de sonar, pronto había toda una rueda alrededor de los huapangueros, mientras a sus espaldas el escenario era desmontado.

No hacía falta un escenario, solo bastaba que se juntaran el violín, la jarana y la guitarra para que la fiesta siguiera, de verdad fue algo impresionante: los jóvenes querían tener su oportunidad de tocar al lado de Don Laco; Rodolfo, Gerardo y muchos otros huapangueros comenzaron a sacar sus mejores versos, mientras el público fascinado aplaudia, celebraba, grababa video o tomaba fotos, todos querían llevarse un pedacito de ese momento. Un pedacito de Don Laco.

Don Laco junto con los Nahuales en el centro de la rueda que formó el público.

Rodolfo muy alegre, improvisando algunos versos para deleite del público ahí reunido.

Los huapangueros iban rolando turnos en la jarana y la guitarra, todos querían un turno para tocar con Don Laco.

Julio Aparicio cantanto algunos versos. ¡Salud a los del fondo!

No se cuanto tiempo estuvo tocando don Laco con los otros músicos pero si fue bastante tiempo. Cada vez que se acercaba Rodolfo a decirle que si ya se quería ir a descansar, el contestaba:

- "Si quieres tu vete, dejame disfrutar"

Y así don Laco estuvo disfrutando con todos, con músicos, con el público, en esa, su última presentación en nuestra Ciudad se dio tiempo para tocar, para firmar autografos y tomarse fotos.

Al final cuando el personal de la delegación nos pidió movernos de sitio para terminar las labores de desmontar el escenario Don Laco se despidió de todos agradeciendo su hospitalidad y su cariño, e incluso se disculpó por no tener más tiempo para atenderlos a todos, uno por uno. Estaba muy contento y creo que si por el hubiera sido, hubiera seguido tocando.

Don Laco agradeciendo a todos el haber asistido a la presentación de los discos.

Así dejamos el centro de Tlalpan, muchos seguirían la fiesta en el norte de la Ciudad, yo no podía más, la fiebre había subido y ya me encontraba como suspendido en el tiempo, por lo que comencé a despedirme de todos. No desaproveche la oportunidad de tomarme algunas fotos antes de partir. Que bien me la había pasado, pero mi cuerpo ya no daba más. Ni modo.

Aquí con los jóvenes del Trío Sensontle: Jesús, Omar y Julio. Hasta la próxima muchachos.

Aidee junto a los Sensontles de Huauchinango, Puebla.

Al final también me tuve que despedir de Don Laco, le desee mucha suerte en su siguiente presentación en Cuernavaca, y un buen viaje cuando regresara a Colatlán en Veracruz.

Además de pasar unos excelentes días en compañía de ellos, las presentaciones me dieron la oportunidad de conocer a muchísima gente maravillosa y reencontrarme con amigos a los cuales tenía años de no ver, como en el caso de mi amiga Nicte-Ha, a la cual no veía desde hacía más de diez años cuando estudiabamos inglés juntos en el Citax de Tasqueña.

En fin, todo fue maravilloso, parece que el huapango regresó para quedarse, que en manos de personas tan animosas como Aidee y Rodolfo, ó los Brujos de Huejutlá, podrá alcanzar más y mejores escenarios, y que tiene un futuro muy prometedor en las manos de tríos jóvenes como los Sensontles o los Nahuales. Esperemos que así sea y que el huapango cada vez llegue a más y más oídos.

El Trío Colatlán y Aidee seguirían rumbo a Cuernavaca hacía su última presentación durante este puente de las fiestas patrias.

Yo por mi parte, trataría de descansar lo mejor posible para viajar a Zimapán, Hidalgo al día siguiente a pasar el grito de Independencia y de paso averiguar cual era el sentir del pueblo con respecto al tiradero de desechos tóxicos que se construía en los alrededores del pueblo donde nació mi abuela paterna.

A pesar de la gripe que traía, me sentía bastante agradecido por haber pasado días tan buenos al lado de Aidee, todos los huapangueros y los bailadores amantes del huapango. Así que me despedi de todos bastante contento y con la esperanza de volver a verlos a todos pronto en alguna otra huapangueada.

Con esto termino mis aportaciones sobre el Trío Colatlán en la Ciudad de México. Mas adelante relataré sobre mi viaje a Zimapán y otros temas que se han quedando pendientes al darle prioridad en este blog a la información referente al Trío Colatlán. Los invito a que visiten mi otro blog: taller-del-ahuizotl.blogspot.com donde iré subiendo poco a poco algunas de mis ilustraciones y los proyectos que he desarrollado junto a Gina en Diseño y Desarrollo.

Muchas gracias a todos por sus comentarios, de verdad se los agradezco, ya que me permiten seguir mejorando este blog. Y muchas gracias a Aidee y Rodolfo por permitirme ser parte de este proyecto. Un abrazo bien fuerte a todos.

¡Hasta la próxima huapangueada!


Aquí con Don Laco, que de plano aprovechó para echarse un coyotito.

Los discos del Trío Colatlán los pueden adquirir comunicandose con:

Aidee Balderas al 04555-2748-1317

Rodolfo González al 04555-3796-4028.

O al siguiente correo: triocolatlan@yahoo.com.mx

Debo comunicarles que lamentablemente el disco Memorias de la Tradición Vol. 1 ya se agotó, por lo que si cuenta con un ejemplar de este, no lo preste y guardelo como lo que es: un verdadero tesoro.

Estan disponibles los discos: "Memorias de la Tradición Vol. 2" y "Lacostumbre, sones de carnaval".

domingo, 21 de septiembre de 2008

XIII Festival de la Huasteca en Xilitla S.L.P. - Parte 5: Los huapangueros se despiden.

Domingo 31 de agosto de 2008: ¡Nos vemos en la siguiente huapangueada!
Cuando nos levantamos Xilitla estaba cubierta por la neblina. Nubes pachonas cargadas de lluvia se arrastraban entre los cerros. Hacía frio y llovia a ratos, sin embargo la música seguía tocando en Xilitla. El pueblo olía a humedad, pero también a enchiladas y cafecito caliente.
Xilitla por la mañana cubierta de neblina.
Si usted va a la huasteca en todos lados le ofrecerán enchiladas, no deje de probarlas, en cada región se preparan de manera diferente, las hay de chile verde, rojas, entomatadas o hasta de chorizo. El plato tradicional de enchiladas se sirve de la siguiente manera según el lugar: se pone un plato largo ovalado sobre el cual se colocan las enchiladas bañadas en la salsa de su elección, encima se les pone quesito de rancho y a veces aros de cebolla. Al lado se pone cecina de res o pollo asado, un montoncito de frijolitos refritos con totopos, ensalada y a veces también papas con chorizo. Acompañelas con un café de olla con o sin leche. Ya me dira usted luego si tengo o no razón.
Un pajarito observa desde las alturas como los huapangueros emprenden el camino a casa.
Ya desayunados nos comenzamos a preparar para el regreso. Por todos lados se podían ver grupos de huapangueros cargando sus maletas e instrumentos musicales. Todos con sus sombreros, algunos cargados con recuerditos para sus casas. Los huapangueros volvían a sus hogares para seguir con sus labores de maestros, comerciantes, albañiles, campesinos, mecánicos, electricistas, ingenieros, licenciados, etc... en fin, regresaban a su vida diaria luego de estar por varios días en esa fiesta que les permitió estar con otros hermanos huapangueros.

Grupo de huapangueros dejando su hotel en Xilitla con sus instrumentos y maletas pequeñas para viajar ligero.

Xilitla despertaba y despedía a los músicos, los locales que vendían pancita esperaban a los huapangueros que quisieran asentar la panza. La plaza se convirtió en un desfile de guitarras, jaranas y violines, abrazos y más abrazos, promesas de próximas huapangueadas.



Los Sensontles de Huauchinango, impecables como siempre, dejan Xilitla. ¡Suerte muchachos!

Rodo despidiendose de un grupo de huapangueros. ¡Ahí luego la seguimos compadre!

Y así caminamos calle abajo para despedirnos de las personas que amablemente nos dieron hospedaje durante el Festival. Uno de plano ya no se quiere ir, uno se enamora de la huasteca y es un amor que según mi padre, nunca desaparece. ¿Y como hacerlo? si uno se queda con la imagen de todos esos techos goteando agua, de las paredes de las casas cubiertas de musgo y pequeñas plantas, de la neblina que se mete hasta el pueblo, de las aves que cantan todo el día, los grillos, todos los insectos fascinantes que uno puede encontrar, la comida, el café, el cariño de la gente a manos llenas, en fin, realmente es dificil dejar la huasteca, siempre lo ha sido y creo que así seguirá siendo.

Rumbo al carro con todo y chivas por una de las calles que baja en Xilitla rumbo a la carretera.

Aidee, Ángel y Gina en un monumento que se encuentra a la entrada de Xilitla.

Por fin tomamos la carretera que conducía a Tamazunchale. Por la ventana entraban todos los aromas de la huasteca. Las nubes cubrían los cerros.

La exuberante sierra que rodea a Xilitla, nos dirigiamos rumbo a Tamazunchale.

Cuando llegamos aTamazunchale, quería llenarme los ojos con todos esos lugares que conocía ta bien, todo está tan cambiado, sin embargo hay algo que perdura a pesar de todo, muy en el fondo. Quize pedirles que pararan un momento, pero la lluvia amenazaba y no queríamos que nos agarrara en la sierra. Ni modo, ya habría otra ocasión para caminar por Tamazunchale.

Dejamos el trópico de la huasteca y nos internamos en una sierra cubierta de coniferas en Hidalgo.

Conforme avanzabamos en la carretera el paisaje comenzó a cambiar de un ambiente tropical húmedo a un bosquede coniferas, hacía frio y el cielo se veía gris. Sin embargo no hubo mayores contratiempos, nos chispeo por momentos, hubo neblina a ratos y por tantas lluvias algunas piedras habían rodado hacía el camino, pero afortunadamente nada malo nos paso y tuvimos opotunidad de admirar la sierra en toda su majestuosidad.



Vista de "La barranca de los marmoles" en hidalgo. Esa parte tiene vistas impresionantes.

Pasamos por todas esas curvas que llevan nombres como "el cantil de la gringa" donde se supone se aparece una mujer que se accidentó hace muchos años y por poblados pequeños encaramados en el cerro que desafían a la gravedad construyendo caminos sobre la ladera de la sierra.

Nuestro huapanguero de plano se durmió luego de varios días de fiesta.

Felices regresamos a casa donde nos esperaban nuestros trabajos y escuelas, nuestra rutina diaria, pero nos quedaba al menos el recuerdo del Festival de la Huasteca, de Xilitla y sus pozas, y claro, de la musica de huapango.

Otra vista de "La barranca de los marmoles en Hidalgo"



Comenzamos a dejar la sierra atrás para llegar a la zona árida de Hidalgo, que por las lluvias se v e verde.




Y pues bueno, aquí se termina este relato de nuestros días por San Luis Potosí, de nuestro viaje al Festival de la Huasteca.

Quedan pendientes aún las fotos de las presentaciones del Trío Colatlán en su gira por el Distrito Federal en la Peña, el Museo de las Culturas y el Centro de Tlalpan. Espero muy pronto poder publicarlas. Saludos a todos los huastecos de nacimiento y de corazón. Por ahí nos vemos en la próxima huapangueada.

¡Y que viva el huapango!, si señor.













sábado, 20 de septiembre de 2008

XIII Festival de la Huasteca en Xilitla S.L.P. - Parte 3: La presentación de los Discos


Viernes 29 de Agosto de 2008: La presentación de los Discos.


Despertamos luego de un viaje agotador y una noche bastante movida, en un Xilitla cubierto de neblina. Las casas con sus paredes cubiertas de musgos y líquenes nos invitaban a caminar por sus resbaladizas calles. La lluvia formaba arroyitos que se perdían calle abajo. Esa era la huasteca que yo recordaba, la huasteca en la cual no paraba de llover, con sus nubes gordas y sus cerros verdes. Estaba en la gloria.

Fuimos a las pozas en donde nadamos y tomamos muchas fotos (las cuales colocaré en otro post), andabamos todos contentos cuando de pronto el celular de Aidee sonó: El violín de Don Laco se había extraviado durante la huapangueada de la noche anterior y nadie sabía su paradero.
Regresamos al pueblo en donde encontramos a Don Laco y poco tiempo después a su violín que fue entregado por el propietario de una fonda donde había sido olvidado. Ya más tranquilos buscamos un lugar para comer.


Don Laco junto a dos hermosas huastecas (Gina y Aidee) luego de haber recuperado su violín.


Como si algo nos hubiera guiado al mismo lugar todos coincidimos en una "Antojería" (donde vende antojitos pues…) a unas tres cuadras de la plaza. Ahí huapangueros y amantes del huapango se habían reunido a comer y a tomar café. Entre que comían y bebían los huapangueros iban improvisando versos para regocijo de los presentes.

Ahí estaba el Prof. Bustos y los jóvenes del Trío Sensontle de Huauchingo, Puebla, que junto a Rodolfo interpretaron algunas canciones. Conforme iban pasando las melodías, más ingeniosos se fueron haciendo los versos, con decirles que hasta nuestra amiga Aidee le compuso unos versos a su Abejito (hay amor ya me volviste a dar...), quien no tardó en contestar con ardientes palabras.



Los Sensontles de Huauchinango, Puebla improvisando versos con Rodolfo.

Luego de muchos versos, conocer gente nueva y comer abundantemente para seguir la fiesta, nos dirigimos a la plaza. A las 6 PM sería la presentación de los discos del Trío Colatlán, nosotros llegaríamos una hora antes para colocar la mesa donde pondríamos a la venta ambos discos.

Luego de dos días en la huasteca este era mi deplorable estado. No sigan mis pasos jóvenes.

Insisto bellas damas: deberían usar más seguido esos trajes ¡Se ven hermosas!.

Cuando llegamos, la mesa ya estaba colocada, acomodamos los discos y pronto la gente se fue acercando a verlos y a comprarlos.

Chequen la sonrisa de Gina al ver materializado el proyecto de los discos frente a ella, estaba felìz.

Durante el tiempo previo a la presentación Don Laco aprovechó para ensayar con varios huapangueros, sobre todo para enseñarles ritmos que ya solo él toca: sones antiguos, tradicionales. Mientras Hugo y Rodo platicaban y tocaban, incluso se dieron tiempo para firmar algunos discos.

Don Laco transmitiendo su conocimiento a los Sensontles de Huauchinango, Puebla.

Por fin fue anunciada la participación del Trío para presentar sus dos nuevos discos. Hubo una mesa de expertos para hablar sobre la trascendencia de este trabajo dentro de la discografía del huapango. El trío ansioso, esperaba para subir al escenario.

Hugo, Rodolfo y Don Heraclio afinando los últimos detalles previos a su presentación.

Y así sin más presentaciones, el Trío Colatlán comenzó a tocar, ahora enfundados en guayaberas color café claro. El violín volaba literalmente en las manos de Don Laco mientras que Rodolfo y Hugo lo acompañaban en la guitarra quinta y la jarana, al tiempo que cantaban los temas contenidos en ambos discos.

La gente volvió a cubrir el entarimado haciendo sonar sus tacones, chicos y grandes, conocedores y primerizos todos bailaban con las canciones del Trío Colatlán. Incluso Don Laco se dió la oportunidad de cantar algunos versos para beneplácito del público asistente.

Hugo metiendole sentimiento a la quinta huapanguera.

Don Laco y Rodolfo haciendose indicaciones con la mirada sobre la marcha.
El Trío ovacionado se despide del público.
Entre ovaciones el Trío bajo del escenario donde un grupo numeroso de personas los esperaba para tomarse fotos con ellos o pedirles que autografiaran sus discos. No se cuantos discos firmaron Don Laco, Rodolfo y Hugo, pero si fueron bastantes, todos querían aprovechar que el trío estaba reunido en Xilitla. Era una ocasión única.

Don Laco firmando discos y fotografías. El hombre estaba feliz.

Yo aproveché para tomarme una foto con los tres en una de las pocas oportunidades que hubo.


Rodolfo, Don Laco y Hugo conmigo despues de su segunda presentación.

Después de otro día agotador nos dirigimos a dormir. El bullicio en Xilitla se extendía en todas direcciones, subía y bajaba por las calles, grupos de huapangueros tocaban en los cafés y cantinas del pueblo, Xilitla se amanecería de nuevo con huapango.

El simple hecho de caminar rumbo a la casa donde nos hospedábamos era algo fascinante, las calles se hacían oscuras y se iluminaban apenas por luces bastante separadas, alrededor de las cuales volaban mariposas nocturnas y otros insectos, los grillos y las ranas cantaban y la lluvia no descansaba mojándolo todo. Incluso pudimos ver por un breve instante un tlacuache.


Las calles de Xilitla envueltas en la oscuridad y la niebla.

Otro día agotador pero sumamente gratificante. Al trío le quedaba otra presentación más, antes de despedirse al día siguiente del festival. Habiendo ya presentado los discos se integrarían al programa de la huapangueada, lo cual significaba que subirían dos o tres veces a tocar. Por ello había que recuperar fuerzas para el día siguiente, sobre todo si planeabamos ir caminando a las pozas nuevamente.

Y así con Xilitla lloviendo, con grillos y ranas cantando felices en el chipi-chipi, nos quedamos dormidos con el arrullo del agua.





lunes, 15 de septiembre de 2008

XIII Festival de la Huasteca en Xilitla S.L.P. - Parte 1: El camino a Tamazunchale

Jueves 28 de Agosto de 2008: Salida del D.F. rumbo a a la Huasteca.

Fuimos invitados al Festival de Huasteca realizado en Xilitla por nuestra amiga Aidee Balderas, pues ella quería que todos los involucrados en la realización de los discos del Trío Colatlán: “Lacostumbre, Sones de Carnaval” y “Memorias de la Tradición Vol. 2”, estuvieramos el día de su presentación.

Para llegar a Xilitla teníamos que viajar entre 8 ó 9 horas, todo el mundo nos recomendaba el camino por Querétaro que se supone es más rápido y que luego toma hacía Tamazunchale. Yo insistí mucho en tomar otra opción, tomar la carretera México – Pachuca, pasar por Actopan, Ixmiquilpan y Zimapán para luego seguir rumbo a la sierra de Hidalgo y San Luis Potosí hasta llegar a Tamazunchale. El motivo de que pocas personas se animen a tomar esa carretera se debe a la constante neblina, los deslaves, sus curvas cerradas y los voladeros, muchas personas han perdido la vida en esa carretera. Pero después de todo era la carretera que había cruzado decenas de veces durante mi infancia, la carretera que llevaba al Tamazunchale de mi abuela materna y de mi madre.

Después de convencerlos de que era el camino más rápido y tenía unas hermosas vistas salimos del D.F. hacía el medio día. El camino hasta Zimapán fue bastante rápido ya que el gobierno del Estado ha construido bastantes tramos de carretera con lo cual se evita pasar por el congestionamiento de varias poblaciones que han crecido mucho como Actopan o Ixmiquilpan. Así nos ahorramos bastante tiempo.



Dejando Zimapán ya podíamos ver a lo lejos las montañas envueltas en la neblina. Al ir subiendo la sierra el paisaje desértico se fue transformando en un paisaje boscoso lleno de pinos a un ambiente exuberante lleno de árboles de todo tipo y helechos.

La carretera me trajo muchos recuerdos: pasar por Trancas (donde antes había un señor que hacía una excelente barbacoa), la Barranca de los Mármoles con sus misteriosos pájaros azules, la Encarnación (y su vino de manzana clandestino) y Jacala (en donde nos deteníamos a que se me pasara el mareo y a comprar paletas de hielo) fue algo maravilloso. Cada ocasión lo es.


Al acercarnos a Tamazunchale los nombres de las pequeñas poblaciones se fueron haciendo más y más conocidos, Tamazunchale nos recibía con su calor, su olor a hojas húmedas, a frutos fermentados… y hay tanta gente, ha crecido bastante.

Pasando por el boulevard pude ver rápidamente todos aquellos lugares que formaban parte de la historia familiar: la escalera de la iglesia a la cual asistía mi mamá y la casa desde la cual mi padre la miraba bajar todos los domingos, la casa del tío que tenía un jardín con unos enormes zapotes y que ahora es una universidad, el camino que recorría con mí Tío Leandro en bicicleta, el crucero, el camino a casa de mi abuelita… me hubiera gustado parar y caminar por todos esos lugares, ver que había cambiado y que cosas seguían igual, pero todos teníamos prisa por llegar y ver tocar al Trío Colatlán.


Tomamos por el puente de hierro y pasamos por el mirador conocido como el balcón en donde cuenta la leyenda mis padres se iban a echar novio (aunque ellos lo nieguen) desde donde se tiene una hermosa vista del río.




Por fin luego de mucho preguntar llegamos a Xilitla donde los puestos de feria, la gente y un trafico abundante nos anunciaba que habíamos llegado al Festival de Hupango. Al final fue un viaje sin contratiempos y en el cual tuvimos oportunidad de apreciar vistas impresionantes de la Sierra.

Si usted amigo lector no conoce la Sierra que lleva a Tamazunchale hágalo, no se arrepentirá, ahí Dios realmente se detuvo un ratotote.


Foto del afamado "Chanoc de las Huastecas" en el Balcón, lugar cercano a Tamazunchale.


Muy pronto publicare las siguientes partes sobre las presentaciones del Trío Colatlán en el Festival de la Huasteca, sobre Xilitla y sobre las presentaciones que tuvo el Trío en la Ciudad de México, sobre los Sensontles de Huauchinango Puebla, los Brujos de Huejutla y los Nahuales... y es que tomamos tantas fotos que hay que ponerse a escogerlas y hacer un texto que quede a tono.

Mucha suerte a Aidee y al Trío Colatlán en su presentación del día de hoy en Cuernavaca. Yo parto rumbo a Zimapán con mi primo Diego (Ironman) de donde prometo traer más imágenes maravillosas. Gracias por sus comentarios y todo su apoyo.