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lunes, 10 de octubre de 2011



Mi amiga Aidee me proporcionó esta imagen que anuncia el pronto inicio del festival de la Huasteca, que en esta ocasión se realizará en la Sierra Gorda de Queretaro en los poblados de Ahuacatlán de Guadalupe, Purisima de Arista y Agua Zarca del 26 al 30 de Octubre de 2011. 
Ojalá puedan ir, ¡Se pone muy bueno! Saludos.

domingo, 21 de septiembre de 2008

XIII Festival de la Huasteca en Xilitla S.L.P. - Parte 5: Los huapangueros se despiden.

Domingo 31 de agosto de 2008: ¡Nos vemos en la siguiente huapangueada!
Cuando nos levantamos Xilitla estaba cubierta por la neblina. Nubes pachonas cargadas de lluvia se arrastraban entre los cerros. Hacía frio y llovia a ratos, sin embargo la música seguía tocando en Xilitla. El pueblo olía a humedad, pero también a enchiladas y cafecito caliente.
Xilitla por la mañana cubierta de neblina.
Si usted va a la huasteca en todos lados le ofrecerán enchiladas, no deje de probarlas, en cada región se preparan de manera diferente, las hay de chile verde, rojas, entomatadas o hasta de chorizo. El plato tradicional de enchiladas se sirve de la siguiente manera según el lugar: se pone un plato largo ovalado sobre el cual se colocan las enchiladas bañadas en la salsa de su elección, encima se les pone quesito de rancho y a veces aros de cebolla. Al lado se pone cecina de res o pollo asado, un montoncito de frijolitos refritos con totopos, ensalada y a veces también papas con chorizo. Acompañelas con un café de olla con o sin leche. Ya me dira usted luego si tengo o no razón.
Un pajarito observa desde las alturas como los huapangueros emprenden el camino a casa.
Ya desayunados nos comenzamos a preparar para el regreso. Por todos lados se podían ver grupos de huapangueros cargando sus maletas e instrumentos musicales. Todos con sus sombreros, algunos cargados con recuerditos para sus casas. Los huapangueros volvían a sus hogares para seguir con sus labores de maestros, comerciantes, albañiles, campesinos, mecánicos, electricistas, ingenieros, licenciados, etc... en fin, regresaban a su vida diaria luego de estar por varios días en esa fiesta que les permitió estar con otros hermanos huapangueros.

Grupo de huapangueros dejando su hotel en Xilitla con sus instrumentos y maletas pequeñas para viajar ligero.

Xilitla despertaba y despedía a los músicos, los locales que vendían pancita esperaban a los huapangueros que quisieran asentar la panza. La plaza se convirtió en un desfile de guitarras, jaranas y violines, abrazos y más abrazos, promesas de próximas huapangueadas.



Los Sensontles de Huauchinango, impecables como siempre, dejan Xilitla. ¡Suerte muchachos!

Rodo despidiendose de un grupo de huapangueros. ¡Ahí luego la seguimos compadre!

Y así caminamos calle abajo para despedirnos de las personas que amablemente nos dieron hospedaje durante el Festival. Uno de plano ya no se quiere ir, uno se enamora de la huasteca y es un amor que según mi padre, nunca desaparece. ¿Y como hacerlo? si uno se queda con la imagen de todos esos techos goteando agua, de las paredes de las casas cubiertas de musgo y pequeñas plantas, de la neblina que se mete hasta el pueblo, de las aves que cantan todo el día, los grillos, todos los insectos fascinantes que uno puede encontrar, la comida, el café, el cariño de la gente a manos llenas, en fin, realmente es dificil dejar la huasteca, siempre lo ha sido y creo que así seguirá siendo.

Rumbo al carro con todo y chivas por una de las calles que baja en Xilitla rumbo a la carretera.

Aidee, Ángel y Gina en un monumento que se encuentra a la entrada de Xilitla.

Por fin tomamos la carretera que conducía a Tamazunchale. Por la ventana entraban todos los aromas de la huasteca. Las nubes cubrían los cerros.

La exuberante sierra que rodea a Xilitla, nos dirigiamos rumbo a Tamazunchale.

Cuando llegamos aTamazunchale, quería llenarme los ojos con todos esos lugares que conocía ta bien, todo está tan cambiado, sin embargo hay algo que perdura a pesar de todo, muy en el fondo. Quize pedirles que pararan un momento, pero la lluvia amenazaba y no queríamos que nos agarrara en la sierra. Ni modo, ya habría otra ocasión para caminar por Tamazunchale.

Dejamos el trópico de la huasteca y nos internamos en una sierra cubierta de coniferas en Hidalgo.

Conforme avanzabamos en la carretera el paisaje comenzó a cambiar de un ambiente tropical húmedo a un bosquede coniferas, hacía frio y el cielo se veía gris. Sin embargo no hubo mayores contratiempos, nos chispeo por momentos, hubo neblina a ratos y por tantas lluvias algunas piedras habían rodado hacía el camino, pero afortunadamente nada malo nos paso y tuvimos opotunidad de admirar la sierra en toda su majestuosidad.



Vista de "La barranca de los marmoles" en hidalgo. Esa parte tiene vistas impresionantes.

Pasamos por todas esas curvas que llevan nombres como "el cantil de la gringa" donde se supone se aparece una mujer que se accidentó hace muchos años y por poblados pequeños encaramados en el cerro que desafían a la gravedad construyendo caminos sobre la ladera de la sierra.

Nuestro huapanguero de plano se durmió luego de varios días de fiesta.

Felices regresamos a casa donde nos esperaban nuestros trabajos y escuelas, nuestra rutina diaria, pero nos quedaba al menos el recuerdo del Festival de la Huasteca, de Xilitla y sus pozas, y claro, de la musica de huapango.

Otra vista de "La barranca de los marmoles en Hidalgo"



Comenzamos a dejar la sierra atrás para llegar a la zona árida de Hidalgo, que por las lluvias se v e verde.




Y pues bueno, aquí se termina este relato de nuestros días por San Luis Potosí, de nuestro viaje al Festival de la Huasteca.

Quedan pendientes aún las fotos de las presentaciones del Trío Colatlán en su gira por el Distrito Federal en la Peña, el Museo de las Culturas y el Centro de Tlalpan. Espero muy pronto poder publicarlas. Saludos a todos los huastecos de nacimiento y de corazón. Por ahí nos vemos en la próxima huapangueada.

¡Y que viva el huapango!, si señor.













sábado, 20 de septiembre de 2008

XIII Festival de la Huasteca en Xilitla S.L.P. - Parte 3: La presentación de los Discos


Viernes 29 de Agosto de 2008: La presentación de los Discos.


Despertamos luego de un viaje agotador y una noche bastante movida, en un Xilitla cubierto de neblina. Las casas con sus paredes cubiertas de musgos y líquenes nos invitaban a caminar por sus resbaladizas calles. La lluvia formaba arroyitos que se perdían calle abajo. Esa era la huasteca que yo recordaba, la huasteca en la cual no paraba de llover, con sus nubes gordas y sus cerros verdes. Estaba en la gloria.

Fuimos a las pozas en donde nadamos y tomamos muchas fotos (las cuales colocaré en otro post), andabamos todos contentos cuando de pronto el celular de Aidee sonó: El violín de Don Laco se había extraviado durante la huapangueada de la noche anterior y nadie sabía su paradero.
Regresamos al pueblo en donde encontramos a Don Laco y poco tiempo después a su violín que fue entregado por el propietario de una fonda donde había sido olvidado. Ya más tranquilos buscamos un lugar para comer.


Don Laco junto a dos hermosas huastecas (Gina y Aidee) luego de haber recuperado su violín.


Como si algo nos hubiera guiado al mismo lugar todos coincidimos en una "Antojería" (donde vende antojitos pues…) a unas tres cuadras de la plaza. Ahí huapangueros y amantes del huapango se habían reunido a comer y a tomar café. Entre que comían y bebían los huapangueros iban improvisando versos para regocijo de los presentes.

Ahí estaba el Prof. Bustos y los jóvenes del Trío Sensontle de Huauchingo, Puebla, que junto a Rodolfo interpretaron algunas canciones. Conforme iban pasando las melodías, más ingeniosos se fueron haciendo los versos, con decirles que hasta nuestra amiga Aidee le compuso unos versos a su Abejito (hay amor ya me volviste a dar...), quien no tardó en contestar con ardientes palabras.



Los Sensontles de Huauchinango, Puebla improvisando versos con Rodolfo.

Luego de muchos versos, conocer gente nueva y comer abundantemente para seguir la fiesta, nos dirigimos a la plaza. A las 6 PM sería la presentación de los discos del Trío Colatlán, nosotros llegaríamos una hora antes para colocar la mesa donde pondríamos a la venta ambos discos.

Luego de dos días en la huasteca este era mi deplorable estado. No sigan mis pasos jóvenes.

Insisto bellas damas: deberían usar más seguido esos trajes ¡Se ven hermosas!.

Cuando llegamos, la mesa ya estaba colocada, acomodamos los discos y pronto la gente se fue acercando a verlos y a comprarlos.

Chequen la sonrisa de Gina al ver materializado el proyecto de los discos frente a ella, estaba felìz.

Durante el tiempo previo a la presentación Don Laco aprovechó para ensayar con varios huapangueros, sobre todo para enseñarles ritmos que ya solo él toca: sones antiguos, tradicionales. Mientras Hugo y Rodo platicaban y tocaban, incluso se dieron tiempo para firmar algunos discos.

Don Laco transmitiendo su conocimiento a los Sensontles de Huauchinango, Puebla.

Por fin fue anunciada la participación del Trío para presentar sus dos nuevos discos. Hubo una mesa de expertos para hablar sobre la trascendencia de este trabajo dentro de la discografía del huapango. El trío ansioso, esperaba para subir al escenario.

Hugo, Rodolfo y Don Heraclio afinando los últimos detalles previos a su presentación.

Y así sin más presentaciones, el Trío Colatlán comenzó a tocar, ahora enfundados en guayaberas color café claro. El violín volaba literalmente en las manos de Don Laco mientras que Rodolfo y Hugo lo acompañaban en la guitarra quinta y la jarana, al tiempo que cantaban los temas contenidos en ambos discos.

La gente volvió a cubrir el entarimado haciendo sonar sus tacones, chicos y grandes, conocedores y primerizos todos bailaban con las canciones del Trío Colatlán. Incluso Don Laco se dió la oportunidad de cantar algunos versos para beneplácito del público asistente.

Hugo metiendole sentimiento a la quinta huapanguera.

Don Laco y Rodolfo haciendose indicaciones con la mirada sobre la marcha.
El Trío ovacionado se despide del público.
Entre ovaciones el Trío bajo del escenario donde un grupo numeroso de personas los esperaba para tomarse fotos con ellos o pedirles que autografiaran sus discos. No se cuantos discos firmaron Don Laco, Rodolfo y Hugo, pero si fueron bastantes, todos querían aprovechar que el trío estaba reunido en Xilitla. Era una ocasión única.

Don Laco firmando discos y fotografías. El hombre estaba feliz.

Yo aproveché para tomarme una foto con los tres en una de las pocas oportunidades que hubo.


Rodolfo, Don Laco y Hugo conmigo despues de su segunda presentación.

Después de otro día agotador nos dirigimos a dormir. El bullicio en Xilitla se extendía en todas direcciones, subía y bajaba por las calles, grupos de huapangueros tocaban en los cafés y cantinas del pueblo, Xilitla se amanecería de nuevo con huapango.

El simple hecho de caminar rumbo a la casa donde nos hospedábamos era algo fascinante, las calles se hacían oscuras y se iluminaban apenas por luces bastante separadas, alrededor de las cuales volaban mariposas nocturnas y otros insectos, los grillos y las ranas cantaban y la lluvia no descansaba mojándolo todo. Incluso pudimos ver por un breve instante un tlacuache.


Las calles de Xilitla envueltas en la oscuridad y la niebla.

Otro día agotador pero sumamente gratificante. Al trío le quedaba otra presentación más, antes de despedirse al día siguiente del festival. Habiendo ya presentado los discos se integrarían al programa de la huapangueada, lo cual significaba que subirían dos o tres veces a tocar. Por ello había que recuperar fuerzas para el día siguiente, sobre todo si planeabamos ir caminando a las pozas nuevamente.

Y así con Xilitla lloviendo, con grillos y ranas cantando felices en el chipi-chipi, nos quedamos dormidos con el arrullo del agua.





XIII Festival de la Huasteca en Xilitla S.L.P. - Parte 2: El rostro de Don Laco

El Festival de la Huasteca coincidió con las fiestas patronales de Xilitla, por lo cual el pueblo estaba lleno de comerciantes, cohetes, gente de muchos lados, pero sobre todo de música.

Subimos por las empinadas calles de Xilitla abriéndonos paso entre la multitud que compraba, corría, reía, cantaba… todo era fiesta. Por fin llegamos a la plaza central y ya estaban los bailadores golpeando el entarimado con sus tacones, era algo impresionante para alguien que como yo, nunca había ido a un Festival de la Huasteca. Pero incluso creo que aquellos que acostumbran ir al Festival nunca dejarán de sorprenderse.



Yo estaba ansioso por conocer a Don Laco. ¿Como sería ese hombre con el cual habíamos estado trabajando sin conocerlo físicamente?, ¿Cómo sería ese hombre que tocaba el violín en todas esas fotos que nos facilitó Aidee para diseñar el disco?. Gina ya conocía a Don Laco, así que entre ella y Aidee me formaron una idea mental de lo que era y representaba Don Laco para el huapango.



Aquí junto a Aidee (productora de los discos) momento antes de la presentación del Trío Colatlán.

Nos acercamos al escenario donde habíamos quedado de reunirnos con Aidee, un hombre ya grande, de sombrero y camisa rosada, venía detrás de ella: era Don Heraclio. Tener frente a mí a ese hombre al cual había visto en tantas fotografías, que por tantas horas había escuchado el sonar de su violín en grabaciones y al cual en una fotografía le había puesto humo dibujado para acompañar su cigarro, fue una experiencia sumamente emocionante.

Me presentaron a Don Laco y él me extendió su mano firme y sincera, Aidee le dijo que yo había participado en el diseño del disco, él me dio las gracias. No hubo mucho tiempo para platicar, solo unas cuantas fotos antes de que fueran llamados a la parte trasera del escenario. Estaban por subir a tocar en su primera presentación dentro del Festival.



Gina y yo junto a Don Laco antes de que subiera al escenario.


Luego de conocer a Don Laco tuve ocasión de observar todo lo que sucedía a mi alrededor: había muchísima gente bailando sobre el entarimado, con sus trajes tradicionales y con la sonrisa de quien disfruta la música que tanto ama. Tríos de huapangueros aparecían por aquí y por allá. No todos subirían al escenario dentro del programa oficial, algunos lo harían fuera de las presentaciones anunciadas y otros más, simplemente los encontraríamos trabajando en las calles, los restoranes y las cantinas donde habría mucha demanda de su música.



Trío de experimentados huapangueros descansando luego de su presentación en el Festival.


Trío proveniente de Tamaulipas con su indumentaria tradicional de la región.

Huapangueros de todos colores, de todos los estilos, famosos o anónimos, fogueados en las cantinas o fogueados en la tradición, de San Luis Potosí, de Veracruz, Hidalgo, Puebla, Queretaro, Tamaulipas y hasta del D.F.


Trío Alma Xilitlense preparandose para subir al escenario.

Por fin se anunció la presentación del Trío Colatlán, hubo muchas palabras bellas hacía Don Laco y el Trío, pero de plano Don Laco moría de impaciencia por hacer sonar su violín y ya no dejo que los presentadores terminaran su discurso.


Don Heraclio Alvarado en el Violín.
Así comenzó el Trío Colatlán su presentación en Festival: Rodo con su jarana y Hugo con la quinta huapanguera cantaron varios temas tradicionales al lado de Don Laco que se veía felíz y entero, temas incluidos algunos en el disco “Lacostumbre, Sones de Carnaval” y otros del disco “Memorias de la Tradición Vol. 2”.



Hugo Fajardo en la quinta huapanguera. ¡Dale cuñado!


Rodolfo González en la jarana. ¡Eso!



El público bailó encantado durante la presentación del Trío, que luego de casi una hora dejó el escenario para dar paso a otros tríos de huapangueros. Hubo aplausos, porras, abrazos y muchas, muchas sonrisas. Se anunció la presentación de los nuevos discos del trío para la siguiente noche.



El público asistente felíz bailando con sus trajes tradicionales.

Don Laco no se quería ir, quería seguir tocando, sin embargo cuando hubo bajado del escenario y atendido a algunas personas que se acercaron a saludarlo me dijo en tono confidencial: “Ya me quiero ir a dormir güero”. Pero más tardó en decirme eso que en saludar a nuevos conocidos, brindar con otros o poniéndose de acuerdo con otros musicos para seguir tocando en otro lugar.

Excelente primera presentación del Trío en Xilitla. Don Laco felíz decía que en ese momento era de Xilitla.

Ese era Don Laco, un hombre ya de avanzada edad, correoso, cuyo cuerpo le pedía descansar luego de un día agotador, pero que por otro lado sus pies y su corazón le pedían seguir en la fiesta.

Y como siempre, Don Laco siguió a sus pies y a su corazón. El violín siguió tocando.